La concentración de minerales en el agua es lo que determina su “dureza”. Si bien, los minerales más comunes encontrados en el agua son calcio y magnesio, en realidad el agua contiene una gran cantidad de minerales disueltos, en mayor o en menor medida.
Según la Norma Oficial Mexicana-NOM-127-SSAI-1994, el
agua para uso y consumo humano, establece los límites de calidad y los tratamientos que debe recibir este líquido para
poder potabilizarla. El límite permitido para su consumo es de 500 PPM (partes por millón) y en el agua embotellada es de 200 PPM.
En realidad, el
agua de lluvia cae después de un proceso de condensación. Si en su caída entra en
contacto con piedra caliza, el agua se va a filtrar en el suelo y va a recoger una gran variedad de
partículas y minerales, convirtiéndose en agua “dura”. Por otro lado, si cae en rocas no porosas como el mineral granito, difícilmente va a recoger partículas y permanecerá “suave”.
Se debe tomar en cuenta que el
agua dura es un factor en el rendimiento de las lavadoras domésticas y electrodomésticos en general que usen agua. Los problemas más comunes son: